miércoles, 6 de febrero de 2013

De la corrupción a un golpe de estado tecnócrata


En boca de todos está el escándalo que ha salpicado al partido del gobierno del estado español. Un medio de comunicación, cuyo presidente es asiduo de Bilderberg, ha sacado la contabilidad de las cuentas de su ex tesorero, donde se demuestra cómo se pagaban sobresueldos a dirigentes del partido, provenientes de grandes empresas, como Mercadona y grandes constructoras (FCC, OHL, Sacyr, etc). Incluso medios de propaganda neoliberal.

Las anotaciones van desde 1990, hasta 2008. Y lo cierto es que la mayoría de delitos han prescrito, todo lo anterior a 2007 se quedará sin castigo ni sanción en los tribunales. lo que nos lleva a preguntarnos. ¿Por qué ahora sale esto a la luz?

El escándalo estalla en uno de los momentos más delicados del gobierno y como vemos momento donde las consecuencias de los implicados pueden ser mínimas, nos recuerda al escándalo Berlusconi su repercusión en la política italiana, y la escasa repercusión para su mandatario.

Tanto en Italia como en Grecia, se justificaron y legitimaron por diferentes vías una cesión de gobierno hacia tecnócratas afines a organizaciones globalistas con pretensiones de instaurar un Nuevo Orden Mundial. Como expusimos en su momento en el artículo:

Grecia e Italia. ¿Principio de un Nuevo Orden Europeo?

¿Se prepara en España un golpe de Estado tecnocrático?

[...]Como explica Joan Arnau en De Verdad Digital, cuando “dos altavoces como El Mundo o El País –portavoces autorizados de la oligarquía y el hegemonismo- difunden en primera página una noticia como esta, capaz de provocar un terremoto político, es porque alguien –y alguien importante- busca sacar rédito del escándalo”.

Para Arnau, el destape de las sobresueldos bien podría formar parte del ataque de los banqueros internacionales que “capitaneado por el FMI y Bruselas (es decir, por Washington y Berlín) busca no sólo saquear los salarios e ingresos del 90% de la población mediante todo tipo de recortes y ajustes, sino también asaltar y apoderarse de las principales fuentes de riqueza del país”.

Así “los escándalos que han envuelto a la casa real, con la deriva soberanista de Artur Mas (en Cataluña) y ahora con la salida a la luz pública de la corrupción en las más altas instancias del PP”, estarían todos orientados a desestabilizar al Estado español frente al poder de eurócratas y banqueros.

Una eventual caída del gobierno de Rajoy permitiría eliminar “a la llamada “vieja guardia” del PP, precisamente los sectores que en el seno del gobierno han mostrado el pasado año una mayor resistencia a aplicar integralmente los mandatos del FMI y Berlín” y llevar a la instalación de un gobierno tecnocrático no elegido democráticamente, pero con amplias facultades para imponer las medidas de austeridad.

La opción de dar un golpe tecnocrático no es una posibilidad muy alejada de la realidad: ya se hizo en Italia y Grecia durante 2011, como forma de acelerar los programas de ajuste sin escuchar a la voluntad popular.

En junio de 2011, cuando el primer ministro griego, George Papandreu – quien ya llevaba años imponiendo durísimos ajustes – se atrevió a sugerirle al pueblo someter a plebiscito las medidas de austeridad, a los pocos días fue destituido y remplazado por Lucas Papademos, ex vice-presidente del Banco Central Europeo, profesor visitante de Harvard y ex- economista de la Reserva Federal de Boston.

En Italia, a principios de octubre de 2011, “estaba claro que los “mercados” no estaban satisfechos con los esfuerzos de Berlusconi en la implementación de un programa de genocidio social (austeridad fiscal) que fuese de su agrado”, explica Andrew Gavin Marshall.

Así, las élites europeas iniciaron una campaña para desestabilizar al gobierno de Silvio Berlusconi, lo que fue facilitado por sus numerosos escándalos de corrupción y a la creciente oposición popular a los ajustes. Según las encuestas, la renuncia de Il Cavaliere fue aplaudida por un 71% de la población.

Sin embargo, fue la presión de la burocracia europea – no la voluntad popular – la que llevó a la caída de Berlusconi. Una llamada de la canciller alemana Ángela Merkel al presidente italiano Giorgio Napolitano sentenció la renuncia del primer ministro italiano.

En su remplazo fue instalado sin consultar a la ciudadanía el técnico Mario Monti, asesor internacional de Goldman Sachs, presidente europeo de la Comisión Trilateral de David Rockefeller y también miembro directivo del Grupo Bilderberg. Mario Monti es quien ha impuesto recortes aún más duros que los de Berlusconi, con apoyo total desde las altas esferas de la Unión Europea.

Es ese el escenario que podría cernirse sobre España. Para La Mancha Obrera, es bastante sospechoso que un caso de corrupción que se extiende durante décadas, “estalle justo ahora en medio de una crisis estructural, con seis millones de parados y (cuando) la gente que empieza a estar hasta los güevos de tanto político ladrón”, viendo en una dictadura tecnocrática la solución.

También desliza que el ex Comisario Europeo, Joaquín Almunia, podría erigirse como jefe de un eventual gobierno tecnocrático.

  Nota de Nonius: el autor se olvida del papel de Esperanza Aguirre como cómplice de este golpe de estado: Público: ¿Filtró Aguirre los sobresueldos de Bárcenas?    

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